No es un final, es un encuentro
Una de las cosas que más amo en la evangelización es predicar en los velorios, novenarios, y amo hacer esto porque es el lugar propicio para anunciar la salvación que nos lleva a la conversión como antesala de la eternidad. Hoy no se está hablando de la eternidad, ni de la conversión como anticipo de ella; la gente está creyendo y viviendo como si fueran inmortales, y esto es totalmente falso porque lo único seguro que tenemos en esta muerte vital, como dice San Agustín, es la muerte. Familias divididas por el odio a causa de una herencia, de un pedazo de tierra y te aseguro que ninguno se ha preocupado por separar o comprar el pedazo de tierra donde va a ser enterrado o enterrada; es más mi hermano y hermana, el pedazo de tierra que mantiene a muchas familias divididas se va a quedar porque ni siquiera allí van a ser enterrados.
Otro detalle de lo que rodea a la muerte, es que siempre se les dice a los deudos del difunto: resignación cristiana. La palabra resignación significa conformidad, es como decir ni modo, confórmate y esto es totalmente anticristiano, porque la muerte es esperanza, no un ni modo, se acabó; no es un final, es un encuentro como lo dijo nuestro amado y recordado Papa Benedicto XVI.
Siguiendo con nuestro amigo Pablo y su carta a Tesalónica en 1 Ts. 4, 13-18, Pablo nos habla de los difuntos. Escudriñemos los versículos 13-14: "Hermanos: no queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con Él". Ignorar lo que pasa con los difuntos, es ignorar la realidad de la muerte. La muerte, como te dije en el primer párrafo, es lo único seguro que tienes, no por delante, sino al lado tuyo porque hoy puede ser el día del encuentro con el Señor. El jueves pasado, el Evangelio de Mt. 24, 42 nos hablaba "Velen y estén preparados, porque no saben en qué día va a venir su Señor". Este versículo nos invita a estar vigilantes y preparados para ese encuentro final con el Señor, vigilantes para no caer en la tentación, para no dejarnos llevar por las corrientes antievangélicas que hoy abundan, para no permitir la entrada del apego a las cosas materiales en nuestras familias; y también nos invita a estar preparados, estar preparados en la oración, estar preparados en la conversión diaria, estar preparados en la ayuda mutua, estar preparados amando al prójimo, estar preparados es estar reconciliados con aquellos con quienes estoy peleado. Hermano y hermana, no sabemos cuándo es el día del encuentro, eso significa que puede ser hoy porque hoy es el único día que tenemos. Si supieras que hoy es el día ¿qué haces? te dejo esta pregunta para la reflexión personal.
Pablo nos habla que no ignoremos nada de esto, para que no vivamos tristes como los que no tienen esperanza. La tristeza es un estado normal ante la pérdida física de un ser amado, pero debe sobresalir la esperanza, como dice Pablo, porque tenemos nuestra fe puesta en Jesús que murió y resucitó y a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con Él. Esto es algo que en lo personal me inquieta mucho cuando voy a un sepelio, ya que se habla tanto que el difunto ya está con el Señor, pero para estar con el Señor debemos haber vivido una vida plena en Jesús y, por ende, esa persona muere en Jesús. No quiero meterme en temas teológicos con este asunto, pero de verdad ¿estamos preparados para ese encuentro? de verdad ¿moriremos en Jesús si hoy viene por ti y por mí? Esto es tremendo y no se está tomando en serio la vida eterna. El 20 de junio de este año cumplí 51 años y mi primera oración al Señor fue que, si este año me viene a buscar, que esté preparado para ese encuentro y que cada día viva como si fuera el último de mi vida. En los cumpleaños decimos: felicidades por un año más de vida, y es todo lo contrario ya que es un año menos porque tenemos fecha de caducidad como los productos que consumimos, pero eso solo lo sabe el Señor.
Te invito a no seguir viviendo la vida loca, a no seguir viviendo como si fuéramos inmortales; te vas a morir hermano y hermana, créelo por favor porque sería muy doloroso pasar una eternidad lejos de Dios y conociendo esta realidad, pero nuestro orgullo, nuestra soberbia no nos hacen dar los pasos necesarios para velar y estar preparados para ese momento, que No es un final, es un encuentro.
Si hoy es tu día del encuentro y estás preparado, ve con Jesús; si hoy es mi día del encuentro, te espero allá junto con Él.
Paz y bien.

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