La obediencia activa el milagro



No sé si te has percatado que dentro de la Iglesia hay un sin número de movimientos, donde cada uno hala por su lado. Parece que se nos olvida que pertenecemos a una sola barca y tenemos un montón de canoas navegando solas por el mar de la evangelización. Criticamos a las sectas y en realidad ese montón de canoas son sectas dentro de la Iglesia. ¿Por qué se dan estas situaciones? Siempre la respuesta va a ser la misma a lo que está pasando dentro de la Iglesia, la falta de una evangelización kerigmática, bíblica y doctrinal. En este mar hay una sola barca, la barca de Simón Pedro y todos tenemos que estar en ella, todos tenemos que trabajar en conjunto con una sola visión y misión, aunque haya diversidad de carismas; eso es lo que hace hermosa esta barca, debe haber en ella unidad en medio de la diversidad de carismas. He vivido tan malas experiencias, he visto testimonios tan antievangélicos en esta barca, y todo por algo que está carcomiendo los cimientos de esta barca desde sus miembros, esto es la envidia. Muchos están navegando en el mar de la evangelización como los verdaderos llaneros solitarios, creen que no necesitan de nadie trayendo como consecuencia que la pesca sea paupérrima o simplemente no se pesque nada. Algo que tenemos que entender todos los movimientos de la Iglesia, esto incluye congregaciones de sacerdotes y religiosas, movimientos laicales, clero diocesano; tenemos que tirar las redes desde la barca de Simón Pedro y no salir en canoas a pescar.

El evangelio de este día está preñado de todo lo que les acabo de compartir, tomado de Lc. 5, 1-11. Estoy convencido que este pasaje evangélico es la razón de ser de la Iglesia, claro si de verdad queremos vivir el Evangelio que es Jesús. Te invito a que vayamos al lago de Genesaret con el Doctor Lucas y escudriñemos los versículos 1-3: "En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud". 

        A orillas del lago: esto suena como el dicho que dice: mejor ver los toros desde fuera de la barrera. Así están muchos en la Iglesia, viendo la barca desde la orilla, porque no quieren subirse a la barca, porque tienen miedo, porque tienen pena, porque no se sienten capacitados para la misión; son muchas razones o excusas para no subirse en la barca, o simplemente prefieren quedarse fuera. Te invito a que te subas en la barca, esto es tremendo navegar en ella. Otra cosa, si no te subes, te pido por favor que no critiques ni juzgues a los que estamos en ella.

        Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes: esto denota cansancio, decepción, tristeza, desánimo, derrota, no hay más nada que hacer, otro día lo intentamos, por hoy no más. Realidad hoy, muchos hermanos y hermanas con este tipo de actitudes y sentimientos porque tanto han trabajado y no han pescado ni siquiera una sardinita, tanto esfuerzo y nada, tanta organización pastoral y nada, tanta metodología y reuniones y nada. La gran mayoría ha desembarcado y se han quedado en la orilla, lugar donde no están aquellos que han sido llamados, escogidos y consagrados, se han quedado lavando las redes y mirando al mar con la añoranza de una buena pesca.

        Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón: la Palabra nos dice que eran dos barcas, ¿recuerdas que Simón tenía una empresa de pesca con sus primos Juan y Santiago? Entonces la otra barca debió ser la de Juan, y no se sube a la de Juan, se sube a la de Simón, porque esa es la barca escogida para navegar en el mar de la evangelización y es desde esta barca donde cada uno de los movimientos eclesiales deben tirar las redes. Muchos se han bajado de ella con razones válidas quizás a montarse en canoas, que más que pescar, se han convertido en instrumentos de división y discordia en la barca de Simón.

Hay que estar claro en algo, Jesús está en la barca de Simón. Ahora escudriñemos los versículos 4-6: "Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar. Simón replicó: Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra echaré las redes. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían". Mientras estaba escribiendo este versículo me impactaba ver lo que está pasando en el lago de Genesaret. Desmenucemos este tremendo pasaje:

        Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar: ¿será que ellos estaban pescando en la orilla? no creo esto, porque estamos hablando de pescadores experimentados en el oficio de la pesca. Lo que haya pasado y que los llevó a desistir, no es el tema para Jesús. Él los invita a ir mar adentro, ir mar adentro es ir más allá de nuestros límites y alcanzar el límite de Dios; me fascina esta frase que voy a escribir: es ir de lo natural a lo sobrenatural, es ir de lo humano a lo divino. En la Historia de la Salvación, los que fueron más allá son los que alcanzaron el propósito de Dios; aunque no hayas pescado nada, lleva la barca de tu historia, de tu movimiento mar adentro y ha llegado la hora de echar las redes. Jesús dice, echen las redes para pescar; suena hasta ilógico que diga para pescar, porque para eso se echan las redes. Lo que pasa es, que muchos echan las redes para otras cosas menos para pescar; para pescar es estar vigilantes a ella, para pescar es estar tocando para ver si ha pescado algo, para pescar es estar en constante oración por la pesca. El martes les comentaba sobre la misión que el Señor me ha encomendado con los Equipos de Nuestra Señora en Panamá, y esto es lo que estoy haciendo, yendo con ellos mar adentro a echar las redes para pescar; les he dicho siempre que me acompañen en las misiones, que yo echo las redes en el mar y ellos con su testimonio de pareja dentro del movimiento escogen los peces para guardarlos en la cesta del mismo. Estoy convencido que mi misión en la barca de Simón es ir mar adentro y echar las redes.

        Hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada: Jesús no quiere escuchar excusas, no quiere ver caras de viernes santo; Jesús necesita disponibilidad, y, aunque haya cansancio por pescas frustradas, lo que Él quiere es que echemos las redes; a eso nos invita, a echar redes sin miedo. Deja de poner tantas excusas para echar las redes hermano y hermana, deja de presentar tu carta de decepción, de cansancio, de ya no se puede, de que es imposible, y solo haz lo único que te pide: echar las redes, pero recuerda que debes estar mar adentro.

        En tu palabra echaré las redes: ¡esoooooooo! aquí está todo, es en la palabra de Jesús; no en mi palabra, no en la palabra de mi movimiento, no en la palabra de mi parroquia, no en la palabra de mi obispo, no en la palabra del Papa; cuando lo haces en la palabra de alguno de los anteriores, solo tendrás redes vacías. Levántate de la orilla, móntate en la barca, navega mar adentro y echa las redes en la palabra de Jesús porque es la única que tiene poder para hacer todas las cosas, y principalmente las imposibles. Vamossssss a ver qué pasa en el lago........

        Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían: ¿cuál es la diferencia si pasaron toda la noche pescando? lo hicieron en su palabra, lo hicieron por sus fuerzas. Dice Zac. 4, 6: "No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu". Lo que activó el milagro no fue echar las redes, no fue ir mar adentro; fue la obediencia a la palabra dada por Jesús. Dice Lucas: Así lo hizo, esto significa obediencia ciega, al pie de la letra, sin cuestionamientos, sin reclamos, sin sugerencias. Hoy esto es un caos en todos los ambientes, no queremos obedecer, queremos hacer las cosas a nuestro modo, siempre se ha hecho así, no creo que funcione, creo que es mejor así, no estoy de acuerdo, estoy cansado, trasnochado como los pescadores, y así un sin fin de cosas. Obedece hermano y hermana, porque el que obedece nunca se equivoca. Cuando obedeces a pesar de ti, tendrás una súper pesca que verás las redes romperse de lo llenas que salen del agua.

        Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos: hay que sumar, no restar. Los de la otra barca son aquellos que se quedaron en la orilla ya que eran dos barcas y Jesús se subió en una; no pierdas esta perspectiva, Jesús está en una sola barca, pero requerimos de los demás para recoger los peces, no estamos solos en esto. Hoy hay muchos movimientos que trabajan con jóvenes, únanse a trabajar juntos. Hoy hay muchos movimientos que trabajan con parejas, únanse a trabajar juntos. Hoy hay muchos movimientos que están pescando en el mar de la evangelización, únanse a trabajar juntos. Me da tristeza cuando veo movimientos con un letrero que dice: Nos reservamos el derecho de admisión; esos movimientos no tienen nada de cristianos, movimientos exclusivistas, movimientos que creen que son la única coca cola en el desierto en cuanto a jóvenes, misioneros, parejas; les digo algo mis hermanos de esos movimientos, en ese desierto además de la coca cola, tenemos, jugos, gatorade, powerade, y muchas bebidas más que son hasta más saludables que la coca cola, y por supuesto que no falta el agua. ¡ojo con esto! 

No estamos solos en esto, somos una Iglesia y lo que necesita el Señor y la Iglesia es que nos unamos para pescar y esto se logrará cuando entendamos que La obediencia activa el milagro.

Paz y bien.

        


        

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