El poder de la seducción
Estamos viviendo tiempos donde la seducción es parte de nuestro día a día. El significado de seducción es persuadir a alguien con argucias o halagos para algo, frecuentemente malo. Muchos hemos pasado todo tipo de burlas, críticas, juicios por causa de andar evangelizando; muchos han desistido en el caminar porque no pudieron con la presión familiar, social e incluso personal a las que fueron objeto. Hace unos días hablamos del profetismo donde les compartía que un profeta es aquel a quien Dios reviste de su autoridad para que comunique su voluntad a los hombres y los instruya. Estamos revestidos de la autoridad de Dios para cumplir nuestra misión que es única y gloriosa, pero paralelo a esa autoridad tenemos nuestra humanidad frágil y pecadora.
La primera lectura de este Domingo XII tomada de Jr. 20, 7-9, el Señor a través del profeta nos habla al corazón misionero que tú y yo tenemos. Escudriñemos el versículo 7: "Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. He sido el hazmerreír de todos; día tras día se burlan de mí". En el párrafo anterior les dije que paralelo a esta misión tenemos nuestra humanidad, y esto es lo que estamos viendo en el gran profeta Jeremías; un profeta que fue llamado desde muy joven y ante ese llamado su primera respuesta fue una excusa. ¿Te parece conocida esa respuesta? esa es la respuesta de un llamado, escogido y consagrado; no somos los vengadores, no somos super héroes; somos seres humanos que sentimos, que lloramos, que sufrimos, pero estas cosas no nos quitan la gracia de estar revestidos de la autoridad del que nos llamó a cumplir una misión específica en el mundo.
Desmenucemos este versículo:
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir: interesante hablar de seducción en la Biblia, pero así trabaja el Señor cuando quiere conquistarnos, cuando quiere enamorarnos; esto sucede cuando somos nosotros los que andamos dándole la vuelta al llamado, esto sucede cuando tardamos en responderle; el Señor está interesado en ti y en mí para una gran misión y es por eso que nos seduce. ¿Cómo seduces tú a alguien para conseguir algo? Así lo hace el Señor contigo y conmigo. ¿Por qué tienes que llegar a seducir a alguien? En mi experiencia esto se da porque han sucedido situaciones que pueden haber alejado a la persona amada de ti; quizás ha habido gestos, miradas, palabras que han hecho daño a la persona amada; la persona amada puede estar decepcionada de ti. Ante todo, esto, es urgente entrar en seducción. Jeremías estaba pasando por algo similar en ese momento de su vida, y es por eso que el Señor lo seduce, y lo hermoso de esto es que él se deja seducir. ¿Estás decepcionado? déjate seducir, ¿estás molesto? déjate seducir, ¿te sientes solo? déjate seducir, ¿lo sientes lejano? déjate seducir.
Y me venciste: déjate seducir porque es la única pelea en tu vida que la ganas perdiendo mi hermano y hermana.
Si vemos el resto del versículo, te darás cuenta la razón por la cual el profeta está airado con el Señor y Él toma la decisión de seducirlo hasta ganar su corazón nuevamente.
Vayamos a uno de los versículos más hermosos que hay en la Biblia, el versículo 9: "He llegado a decirme: Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre. Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía". Digo que es uno de los más hermosos porque todos los que estamos leyendo esta reflexión hoy, hemos pasado por la experiencia de querer dejarlo todo, de tomar la decisión de no predicar más, yo lo he vivido en carne propia; hemos vivido la experiencia de querer cambiar el número de contacto para no saber de llamadas para ir a evangelizar; hemos vivido la experiencia de obviar llamadas, mensajes que sabemos que significan salir a evangelizar. ¿lo has hecho Eduardo? sí; ¿por qué lo has hecho? porque muchas veces el Señor me ha decepcionado cuando no ha respondido a mis necesidades materiales, porque tanto oro por una intención y aun hoy no ha hecho algo, porque se ha quedado mudo muchas veces, porque ha habido momentos que siento que me ahogo y me lleva hasta el límite. Hace algunos días conversaba con mi esposa sobre esto y ella me dice: ¿dónde está el buzón de sugerencia? ¿para qué? le respondí, y me responde para preguntarle por qué nos lleva al límite; y mi respuesta fue: porque él es Dios y hace lo que quiere.
Ahora quizás me preguntas ¿qué haces cuando sientes ganas de dejarlo todo por las razones expuestas? Que te lo responda Jeremías, "Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía". Allí está la respuesta, es un fuego que quema adentro del alma que me impulsa a seguir adelante contra viento y marea, es una fuerza misteriosa que hay en mi interior que habla y me dice sigue, que de lo demás yo me encargo. Suena loco lo que te digo, pero es algo inexplicable que me impulsa a ver el celular si hay un chat, una llamada, un correo; me impulsa a escribir a sacerdotes y preguntarles si necesita apoyo en algo de la evangelización, es una fuerza que me da creatividad para inventar actividades evangelizadoras. Hace dos días sentí esa fuerza que me decía literalmente esto: haz un libro de las reflexiones que estás escribiendo diariamente en este blog. ¡Qué locura! pero le creo todas estas locuras porque Él es el loco mayor; morir en una cruz por amor y quedarse en las apariencias de pan y vino, creo que de verdad está loco de amor por mí y también por ti.
Te invito en este día a que no te resistas y te dejes seducir, porque tu historia puede tomar un nuevo rumbo con El poder de la seducción.
Paz y bien.

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