Cambio de planes



Cuando el Señor llama a una persona, ese llamado lleva consigo dejar algo, renunciar a algo e incluso a alguien, soltar cosas, cambiar planes o proyectos de vida. Ese llamado te hace tomar decisiones radicales, y las tomas ya no pensando en ti, sino en el Señor y en los demás. Hoy estamos de fiesta en la Iglesia celebrando la Natividad de la Santísima Virgen María o su cumpleaños, y es un momento propicio para hablar casualmente de soltar cosas, de renuncias, de cambios de proyectos, porque eso fue lo que ella hizo y que llevó a su esposo José a hacer también. No podemos hablar de María excluyendo a José en esta escena que nos presenta el Evangelio de este día.

Vamos de la mano de Mateo a conocer, según su relato, esta hermosa historia tomada de Mt. 1, 18-23 y comencemos escudriñando el versículo 18: "Cristo vino al mundo de la siguiente manera: estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo". Este extracto de Mateo está lleno de tradición judía que vamos a ir delineando en nuestra reflexión. El matrimonio judío se divide en dos partes: los desposorios y los esponsales; los desposorios se celebran como si fuese un contrato entre el novio y el padre de la novia y en este primer paso el novio presenta lo que tiene para darle a la novia o futura esposa (bienes materiales); después de las firmas de ambos, ya no son novios, sino esposos, y aquí termina el primer paso del matrimonio. Después de cierto tiempo, un año y medio a dos años, la esposa se va a vivir con el esposo para consumar el matrimonio en los esponsales. Ese tiempo que hay entre ambas partes del matrimonio, es un tiempo crucial para conocerse, y sobre todo es un tiempo de respeto y fidelidad de parte de cada uno. Hay muchas versiones de Biblias que narran esta escena, pero con palabras superficiales que reemplazan a "desposada" que viene del griego mnesteúo que significa comprometerse en matrimonio o recién casado. Hago toda esta explicación para que entendamos lo que hace María por obediencia al Señor, obediencia que la lleva a renunciar a su propio plan de vida que era casarse y formar una familia con su esposo José. Imaginemos esta escena que, en medio de los desposorios y los esponsales, Dios irrumpe en la vida de María y ella queda embarazada del Espíritu Santo; esto para la tradición judía amerita la lapidación por infidelidad. 

Vamos al versículo 19: "José, su esposo, que era un hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto". Esto es amor del bueno, lo que tenía que hacer José era dejarla públicamente para así salvar su reputación y que fuera lapidada como era la costumbre. No lo hace así, quiso manejar la situación a escondidas para que María no fuese lapidada. ¿Cómo habrá sido ese momento donde María le cuenta a José de su embarazo? Te apuesto que ni siquiera María entendía el plan de Dios, pero de algo sí estoy seguro, María obedece como las grandes y está dispuesta a enfrentar lo que sea porque confía en el Señor que la eligió para tan magna misión. Eso es lo que hace un hombre y una mujer cuando saben que esto es de Dios y no humano. Está convencida que su trabajo es creer y el de Dios hacer. Nuestro amigo José se siente traicionado, herido en el machismo imperante en los judíos y decide dejar todo allí, esto es parte de su plan, pero lo que él no se imagina que es el plan de Dios para él también. Sigamos viendo lo que pasa.

Vamos a los versículos 20-21: "Mientras pensaba estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados". Dios responde a la oración de fe de María, porque me imagino que María siendo una mujer de oración, no dejó de orar al Señor por esta situación. José estaba tramando lo que vimos en el versículo anterior y es allí donde Dios interviene. Dios nos lleva al límite para luego intervenir, debió ser muy difícil para María esta situación, y quiero aclararte algo más; estamos hablando de una niña de 12 o 13 años quizás porque apenas una niña judía le viene su primera regla, inmediatamente se le busca marido. Esto es un detalle que no podemos dejar pasar de largo en esta historia, una niña con semejante paquete y todo lo que tiene que enfrentar a raíz de su sí al Señor. Tengo una pregunta a José: ¿cómo puedes dormir envuelto en esta situación? sentía que su conciencia estaba en paz, no tenía nada que temer, si Dios lo escogió para esta misión debió ser porque era un hombre de fe y de oración. Me causa gracia pensar en nuestros desvelos por lo que estamos viviendo, aprendamos de José a dormir en paz, confiados en el Señor, José hace vida el Sal. 4, 8: "En paz me acostaré, y así mismo dormiré; porque solo tú Señor, me haces vivir confiado". Definitivamente que esto es la almohada de José en tremenda situación, vivir confiado. ¿Confías así? Cuando vives así, las dudas el Señor te las aclara como lo hizo con José, lo invita a recibir a María en su casa, el Señor adelanta los esponsales; es casarse rápido porque la novia está embarazada como suele suceder en nuestros días, en algunos casos. Dios le explica, a través del ángel, cuál es el plan y hay algo muy interesante y a la vez fascinante, Dios le dice que es él (José) que le va a poner el nombre de Jesús al niño. ¿por qué interesante y fascinante este detalle? porque el mayor orgullo de un padre judío es ponerle el nombre a su hijo, y con esto Dios le estaba diciendo a José que ese niño es su hijo; y así como María, José acepta y dice sí al llamado del Señor.

Hermano y hermana que me lees hoy, ¿a qué tienes que renunciar? ¿qué tienes que soltar? Las respuestas que des significan que estás dispuesto o dispuesta a seguir adelante confiado o confiada en el Señor y sin mirar atrás porque estás claro o clara que ha llegado el momento de aceptar un Cambio de planes, el tuyo por el de Dios.

Paz y bien.


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