Amar o Armar
Ayer compartimos sobre cuál es la voluntad de Dios, y dijimos que es ser santo. Una comunidad o fraternidad de santos viven en y por amor. ¿Viven así nuestras comunidades eclesiales hoy? Una pregunta que requiere con urgencia que sea positiva, pero lastimosamente es todo lo contrario. Nos la pasamos peleando puestos, como si eso tiene alguna influencia en la vida eterna; nos la pasamos serruchando el piso a los demás, nos la pasamos creando islas o guetos, nos la pasamos compitiendo, y muchas cosas más.
Pablo sigue hablándonos a nosotros los tesalonicenses de hoy en 1 Ts. 4, 9-11. Escudriñemos con cuidado el versículo 9: "Hermanos: En cuanto al amor fraterno, no necesitan que les escribamos, puesto que ustedes mismos han sido instruidos por Dios para amarse los unos a los otros".
Amor fraterno: es el profundo sentimiento de velar por otra persona en todos los aspectos de su vida y sin exigir nada a cambio. ¡Qué lejos estamos de esto en nuestros ambientes eclesiales! Al leer lo que es el amor fraterno, me embarga una nostalgia al saber que la gran mayoría no practicamos esto trayendo como consecuencia que nuestros movimientos eclesiales andan cojeando en cumplir la misión que tenemos como Iglesia.
Amarse los unos a los otros: Jn. 15, 12: "Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado". Por eso nuestro amigo Pablo nos dice que hemos sido instruidos por Dios. Me llama tanto la atención que es un mandamiento; amarnos no es optativo, es un mandato del Señor y no lo estamos cumpliendo y esto nos puede costar la eternidad. Tantas divisiones en nuestra Iglesia, cada uno halando por su lado; escucho tantos comentarios como: esto no me toca a mí, esa actividad es de ese grupo, me voy a salir de aquí porque no me siento bien, ese hermano es un déspota, hay que hacer lo que dice tal hermano siempre, y muchos etc. Hermanos, no estamos viviendo el amor fraterno y esto es totalmente antievangélico. Conozco casos de hermanos que se pelearon en una comunidad y se van a otra comunidad a trabajar como si nada hubiese pasado. De seguro que pasa en otra y se van a otra y van dejando una estela de situaciones negativas y anti-testimonio de fraternidad.
Quiero aprovechar yendo a la Iglesia de los primeros cristianos para entender y comprender lo que Pablo comenta en el versículo 10: "Y ya lo practican bien con los hermanos de toda Macedonia". Imagínate, lo que nos está costando a nosotros, estos hermanos lo practicaban con tanta normalidad. Existe una carta anónima de los siglos II-III dirigido a un tal Diogneto donde se habla casualmente de lo que estamos compartiendo: "Aman a todos y son perseguidos por todos. No son conocidos, pero todos los condenan. Son matados, pero siguen viviendo. Son pobres, pero hacen ricos a muchos. No tienen nada, pero abundan en todo. Son despreciados, pero en el desprecio encuentran gloria ante Dios". La clave de esta carta es: Aman a todos, no hay exclusiones; simplemente aman.
Ahora te comparto un escrito de Tertuliano del Siglo II: "Pero es precisamente esta eficacia del amor entre nosotros lo que nos atrae el odio de algunos, pues dicen: «Miren cómo se aman», mientras ellos sólo se odian entre sí. «Miren cómo están dispuestos a morir el uno por el otro», mientras que ellos están más bien dispuestos a matarse unos a otros". Leer esto, de verdad que es cuestionante, porque los enemigos decían "cómo se aman" y eso hacía que se sumaran cada día más, esto es el discipulado por atracción que nos han pedido los tres últimos papas. Hoy nuestros enemigos dicen: "cómo se aRman" y por eso son cada vez más los que se van de la Iglesia. ¿Dispuestos a morir el uno por el otro? ¡wao! Ese es otro nivel de amor fraterno y tenemos que recuperar eso en nuestra Iglesia, hay que volver a la fuente, hay que volver al Pentecostés Apostólico para que esto suceda, ya debemos voltear la tortilla y recobrar lo perdido porque cada día somos menos. Si no me crees lo que te digo, busca las estadísticas de la Iglesia Católica del 2022; aunque allí encontrarás que hubo más bautismos, pero eso no indica que hubo más evangelizados, sino que hubo más sacramentalizados o catequizados.
Es tu decisión hoy dentro de tu movimiento eclesial, Amar o Armar.
Paz y bien.

Comentarios
Publicar un comentario