Tu fe abre el grifo



Cuando doy formación misionera, uno de los temas poco comprendidos es el uso de los carismas en la evangelización; y digo poco comprendido porque nuestros agentes de pastoral tienen un concepto que el uso de los carismas se quedó en las primeras comunidades cristianas y hoy solo es un mito. Con tristeza te comento que tuve un profesor de Fenomenología Religiosa que nos dijo que lo que narra el libro de los Hechos de los Apóstoles es puro mito, que las cosas no sucedieron así como estaba escrito, y esto para mí fue muy escandaloso porque no era en ese momento ni es en este momento una utopía tal como nos lo dijo el profesor. El poder de los carismas es tan real como lo es respirar, porque es una promesa de Jesús en Mc. 16, 17-18: "A los creyentes acompañarán estas señales: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes; si beben algún veneno, no le hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se sanarán". Ahora veamos el versículo 20: "Ellos salieron a predicar, y el Señor los asistía y confirmaba la Palabra con las señales que la acompañaban".

En los versículos anteriores vemos claramente que Jesús promete carismas poderosos a los evangelizadores y luego el cumplimiento de esos carismas. Entonces, ¿qué está pasando hoy que no se dan esos milagros, señales y prodigios prometidos por Jesús? El evangelio de este día, tomado de Mt. 17, 14-20, nos da la respuesta a esta gran interrogante que lastimosamente aun no se ha develado este gran misterio en nuestros movimientos misioneros. Es la historia de un papá que le lleva su hijo enfermo a Jesús, pero antes se lo había llevado a sus discípulos; escudriñemos el versículo 16: "Se lo traje a tus discípulos, pero no han podido curarlo". ¡Qué interesante! este papá recurre a los discípulos porque está convencido de que ellos pueden hacer el milagro porque son seguidores de Jesús, están siendo capacitados por el maestro para realizar las mismas obras que hace o mucho más como dice Jn. 14, 12: "En verdad, en verdad les digo que el que crea en mí hará también las obras que yo hago, y hará mayores aun, porque yo voy al Padre". 

La gente hoy está en búsqueda de milagros, no solo físicos, sino también emocionales, psicológicos, y nos toca a los discípulos de Jesús hacer los milagros; sí, así mismo como te digo, nos toca hacer esos milagros en el nombre de Jesús; esto no es una utopía, esto es real ya que tú y yo tenemos el poder conferido por Jesús en la Palabra. ¿Tenemos el poder? sí mi hermano y hermana, tenemos ese poder para sanar enfermos, liberar a los cautivos, sacar de la depresión y de la ansiedad y como dice Jesús, haremos cosas mayores. Sé que suena loco lo que te digo, pero es mi experiencia en la evangelización, he visto milagros tan reales en la misión. Hago un alto para compartirte un testimonio interesante, en el tiempo que estábamos encerrados por la pandemia tuve la oportunidad de dar una formación virtual a un equipo misionero que está en Honduras y en medio de la formación comenzamos a hablar de los carismas y había allí una pareja con un niño como de 10 años, en ese momento ellos piden la palabra que querían compartir un testimonio. Ellos comienzan a compartir que no podían tener hijos por una situación física, hicieron de todo y nada; un día su sobrina fue a un retiro y el predicador invitó a hacer una oración de fe para pedir un milagro y ella le contó al predicador la situación de sus tíos y el predicador oró por la sobrina y le dijo que se fuera tranquila porque el Señor le iba a dar ese hijo a sus tíos y luego esta pareja nos muestra el niño en la cámara del zoom. Yo invité a los hermanos a dar un aplauso al Señor por ese milagro y luego la pareja me dice: hermano ese predicador es usted, usted vino a Honduras a predicar un retiro para jóvenes y usted oró y le impuso las manos a mi sobrina y aquí está el milagro; yo simplemente comencé a llorar y a darle gracias a Dios por acompañar la misión tal como lo prometió en su Palabra.

¿Qué pasa que no se dan los milagros en la misión? Mateo nos lo cuenta en los versículos 19-20: "Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: ¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio? Les respondió Jesús: Porque les falta fe". Allí está la respuesta del por qué no se da el cumplimiento de la promesa de Jesús, la falta de fe; nos llenamos de miedo, nos llenamos de dudas y cerramos el grifo del poder de Dios. Resulta que los discípulos si le preguntaron a Jesús esto, significa que oraron por el muchacho, le impusieron las manos, pero faltó el detalle de la fe. Te comento que esto pasa realmente, hay momentos que he orado por algún enfermo y me saltan las dudas, me saltan aquellas frases es que así lo quiere Dios, es una prueba, etc. Jesús cuando sanaba a los enfermos los sanaba a todos; veamos Mt. 9, 35: "Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia". Mi llamado como misionero es orar por los enfermos para que el Señor los sane y esta cita de Mateo nos da la clave, primero se proclama la Palabra (Kerigma) y luego viene el acompañamiento con los milagros, señales y prodigios (Carismas). Te aclaro algo, si no se proclama a Jesús cuando se visita a un enfermo, seremos unos simples curanderos o brujos tratando de hacer milagros.

Es momento de levantar misioneros que le crean a Jesús, que oren por los enfermos confiados que el cumplimiento de sus promesas es un hecho en la evangelización, necesitamos que te levantes hermano y hermana de tus miedos, de tu pasado, de tus comodidades y salgamos al mundo a mostrar que Jesús está vivo hoy con las señales, milagros y prodigios. 

Recuerda que Tu fe abre el grifo.

Paz y bien.

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