Todo o nada




Hay muchos hermanos y hermanas que llevan años en el caminar, pero comentan que aun no saben lo que el Señor pide de ellos, además hay otros que creen que saben lo que el Señor les pide y van caminando sin entender muchas cosas. En ambos casos debemos hacer un alto y revisar si estamos haciendo lo que el Señor nos está pidiendo en nuestra vida personal, familiar y también en nuestra vida pastoral o comunitaria.

La liturgia de este lunes, específicamente en la primera lectura tomada de Dt. 10, 12-22 el Señor nos habla claro pidiendo de nosotros algunas exigencias muy directas, que estoy seguro de que, si las tomamos en cuenta, nuestra vida tendrá sentido en todas las áreas porque son para nuestro bien. Vamos a los versículos 12-13: "Moisés le dijo al pueblo estas palabras: Ahora, Israel, advierte bien lo que el Señor te pide: Que temas al Señor, tu Dios; que cumplas su voluntad y lo ames; que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y toda el alma; que cumplas los preceptos del Señor, y los mandamientos que hoy te impongo para tu bien". 

Cuando Moisés habla al pueblo, habla de parte de Dios; es crucial esto en este tiempo que estamos viviendo, hablar de parte de Dios, hablar lo que el pueblo necesita escuchar y no lo que quiere escuchar porque muchos evangelizadores acomodan la Palabra al pueblo e incluso a los tiempos. Tenemos que comenzar a incluir el Evangelio en el mundo y no el mundo al Evangelio como está sucediendo lastimosamente en nuestra Iglesia. ¡Cuidado con eso! Ayer conversaba con un hermano sobre este tema, y le decía que no estamos predicando un mensaje de conversión ni mucho menos de la eternidad; muchos están predicando un mensaje suave y cómodo para el pueblo y los están adormeciendo en su día a día, los están adormeciendo en sus pecados. Lastimosamente los que predicamos ese mensaje de conversión y sobre la eternidad, estamos siendo atacados por las corrientes de mentalidad liberal y permisiva; pero nos toca ser como el Maestro de Nazaret, ir contra la corriente, aunque nos cueste perder muchas cosas e incluso la vida.

Vamos a escudriñar estos versículos pidiendo al Señor que sea Él que nos hable al corazón:

        Ahora, Israel: denota urgencia, que es ya, que no hay mañana. Muchos están esperando un mensaje místico, una aparición, una revelación privada; es ahora mi hermano y hermana que debemos transmitir el mensaje de salvación porque no sabemos el día ni la hora del regreso de Jesús y tenemos como primordial misión preparar a la gente para este encuentro que es lo único real que hay en nuestra vida.

        Que temas al Señor: no es miedo, es respeto lo que nos pide el Señor hacia Él. Si le tenemos miedo estamos presentando al Señor como un Dios perverso, castigador, sin misericordia; Él es todo lo contrario a eso y es por eso que nos pide respeto. Por eso el Temor a Dios es un don del Espíritu Santo, porque no es fácil en estos momentos que vivimos respetar a Dios, hay mucho irrespeto, lo quieren sacar de los colegios, de las instituciones y solo los que están llenos del Espíritu Santo podemos impedir estas aberraciones.

        Que cumplas su voluntad y lo ames: ¿sabes cuál es la voluntad de Dios para ti? Recuerdo las palabras de nuestro amado Benedicto XVI: "Se ha de formar a los laicos a discernir la voluntad de Dios mediante una familiaridad con la Palabra de Dios, leída y estudiada en la Iglesia, bajo la guía de sus legítimos pastores" Verbum Domini #84. La respuesta a la pregunta nos la da Benedicto XVI, familiaridad con la Palabra de Dios, tener una relación personal con ella; la Palabra de Dios es Jesús y solo Él te hará entender y cumplir la voluntad de Dios y cuando tienes esta relación lo único que puedes hacer es amar y amar hasta el extremo.

        Que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y toda el alma: servir al Señor es adorarlo, amarlo, colocarlo en el primer lugar en nuestra vida, es entregarme por amor a Él en los hermanos y hacerlo, no con el corazón y el alma; es hacerlo con todo el corazón y toda el alma. Es servirle con todo, es servirle al 100%, no el 99.9%; es todo o nada. Es servirle, no cuando puedo, es todo el tiempo, no hay pretextos que se convierten en excusas para servirle. Anoche conversaba con un hermano sobre este tema y compartíamos que tenemos 24 horas para servirle a Él. He escuchado a algunos hermanos decir que están esperando jubilarse para dedicarle tiempo de servicio al Señor, de verdad que esto es increíble, ¿darle el resto, las sobras al Señor? El Señor quiere y necesita que le des tu vida, no lo que queda de ella.

        Que cumplas los preceptos del Señor; y los mandamientos: los preceptos son una serie de normas o instrucciones, el pueblo judío tenía 613 preceptos, además de los 10 Mandamientos. En nuestra Iglesia tenemos algunos preceptos para cumplir, ejemplo tenemos: ir a Misa los domingos, confesar los pecados graves cuando menos una vez al año o en peligro de muerte, ayunar o abstenerse de comer carne cuando lo indique la Iglesia, ayudar en las necesidades de la Iglesia. No son muchos comparados a los 613 de los judíos ¡qué montón! ellos con 613 y nosotros muchas veces no cumplimos el de ir a Misa los domingos. Y lo otro que nos pide el Señor es que cumplamos los 10 Mandamientos; Jesús los resume en dos para que podamos cumplirlos, vamos a Mt. 22, 35-39: "y uno de ellos le preguntó con ánimo de tentarle: Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley? Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

Estoy convencido que lo que el Señor nos está pidiendo que le sirvamos con todo lo que somos y tenemos, o sea Todo o nada.

Paz y bien.


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