Subir para Bajar
No sé si has escuchado una frase tan común que se dice cuando llegamos al final de un retiro o jornada donde hemos experimentado de una manera poderosa la presencia del Señor: "ahora tenemos que volver a la realidad", esto es tan loco la verdad porque estamos diciendo que lo vivido no es real y ya es hora de cambiar ese chip ya que el mundo espiritual es más real que el mundo físico, o sea, que no volvemos a la realidad, volvemos al mundo a llevar la realidad del encuentro con el Señor.
Hoy estamos de fiesta en la Iglesia, La Transfiguración del Señor; y el Evangelio de este día tomado de Mt. 17, 1-9 y éste nos habla de esa experiencia que les acabo de comentar. Vamos a ir escudriñando algunos versículos para vivir la experiencia que tuvieron los tres amigos cercanos de Jesús.
Comencemos viendo el versículo 1: "En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y a Juan, el hermano de este, y los hizo subir a solas con Él a un monte elevado" ¡Qué privilegio ser parte de los tres! es un privilegio que podemos tener tú y yo si somos fieles, constantes en la oración y mensajeros de su Palabra y cuando seamos parte de ese grupo el único lugar donde podemos ir es arriba, por eso nos hace subir al monte elevado, nos lleva a las alturas, nos lleva a su presencia. Ese es tu llamado, ir a lo alto porque no naciste para estar abajo, sino para estar arriba. Antes de seguir con la reflexión quiero aclararte que en ninguno de los Evangelios que narra la Transfiguración nos dice que este monte se llama Tabor como muchos dicen. Para esto te invito a leer Mc. 9, 2-10 y Lc. 9, 28-36 que son los otros dos evangelios que nos narran esta escena bíblica.
Ahora vamos al versículo 4: "Entonces Pedro le dijo a Jesús: Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Esto es tan real que me trae recuerdos de que hace 25 años experimenté ese momento y lo único que deseaba, que anhelaba era quedarme en ese lugar para siempre. Hay algo fascinante en la reacción de Pedro, ya no piensa en él, sino que pensaba en los demás, ya no le importa su comodidad, le importa la comodidad de Jesús y de los visitantes; vive la experiencia que vive San Pablo años después en Gal. 2, 20: "y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí". Estoy súper convencido que esta es la señal de que una persona ha vivido una experiencia sobrenatural en el monte elevado, que ya no piensa en ella, solo piensa en Jesús y en los demás. Siento tanta necesidad de agradecerle al amigo Pedro por tremenda enseñanza que me da hoy y pedirle al Transfigurado que me ayude a solo pensar en Él y los demás. Si te das cuenta ves que Jesús nunca le contestó, ¿sabes por qué? porque hay que bajar del monte, los que tenemos experiencia de Dios tenemos que bajar a la vida de aquellos que aún no lo han experimentado, bajar a la vida de los marginados y hacerles sentir que son parte de una familia, bajar a los que sienten que sus pecados son más grandes que ellos mismos y hacerles sentir que hay misericordia para ellos.
Si ya tuviste tu experiencia en el monte elevado, ¿sigues allí? pues es hora de bajar y comenzar a gritarle al mundo que Jesús está vivo hoy, que tiene poder, que salva, que perdona, que restaura, que renueva; y si no has tenido esa experiencia, es hora de subir al monte elevado donde está Jesús encerrado en el tabernáculo o sagrario.
Así como les dijo Jesús a los discípulos en el versículo 6: "Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: Levántense y no teman" eso te lo dice a ti, levántate y no temas que lo mejor está por venir y recuerda que tu llamado es Subir para Bajar.
Paz y bien.

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