No te detengas






Hay un dicho acá en Panamá y creo que es universal, luz de la calle y oscuridad de la casa. Cuando esto se dice significa que una persona es un testimonio en la calle, pero en su casa es totalmente lo contrario y la verdad que es muy triste cuando esto se comenta de nosotros o de algún hermano.

Te comento que Jesús también pasó por esa experiencia, pero hay un detalle que no quiero dejar de resaltar y lo hago retomando el dicho de luz de la calle y oscuridad de la casa, hay mucha gente que se quedan con tu pasado y mi pasado y por eso hacen estos tipos de comentarios; no quieren ver la acción de Dios en tu vida y en mi vida y todo lo que digamos o hagamos siempre lo van a criticar agarrados de aquel pasado de donde fuiste rescatado por el Señor. Yo vivo esta experiencia con algunos miembros de mi familia y lo único que hago es callar y orar por ellos porque si me detengo a escucharlos, termino dejando el camino que llevo y te aseguro que eso no es lo que quiere el Señor que yo haga.

Vamos a Nazareth junto con Mateo para que nos cuente en Mt. 13, 54-58 lo que le sucedió a Jesús en su pueblo que lo vio crecer, donde jugó con sus amigos y familiares, donde fue a la escuela, donde comenzó sus pininos en el estudio de la Torá y el Talmud. Vamos a los versículos 54-57: "Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: ¿De dónde ha sacado este esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es este el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Que no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas esas cosas? Y se negaban a creer en Él". 

Vamos a ir desmenuzando esta porción bíblica y dejar que el Señor nos hable al corazón. Jesús no se desconecta de su tierra porque allí vive su familia, principalmente su mamá y pareciera que aún José está vivo porque aparece en escena como el carpintero. Aquí es bueno resaltar este detalle, Jesús mantiene su conexión con su familia y con su madre, pero si vamos al Evangelio de Lucas nos dice en 14, 26: "Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío". ¿Qué te parece eso? se escucha a Jesús siendo contradictorio, va a su pueblo a ver a su familia, pero aquí nos dice que debemos odiarlos. ¿Odiarlos? no es odiarlos en el sentido nuestro de la palabra, es un hebraísmo que significa cortar apegos, desprendernos, no depender de ellos y sobre todo que esto sea de ya pa'ya. Ellos no se pueden convertir en excusas para no seguir a Jesús, ¡cuidado!

La enseñanza de Jesús en la sinagoga asombra a todos los que estaban allí y llama tanto la atención que la manera de los oyentes reprochar esa enseñanza es a través de la mención de toda la familia. Algo parecido sucede cuando evangelizamos y siempre habrá alguien que comente que andamos evangelizando y miren su familia cómo está, miren sus hijos, su esposo o esposa no van al templo; anda orando por los enfermos y en su casa hay enfermos y muchos comentarios más que si le ponemos atención se convierten en una bomba destructiva de ministerios y comunidades evangelizadoras. Todos estos comentarios se encierran en una sola palabra, envidia. No te dejes achicopalar, no te dejes tumbar por estos tipos de comentarios, eso no marcó el ministerio de Jesús, así como no debe marcar tu ministerio evangelizador. 

Es mucho más doloroso cuando esos comentarios vienen de los líderes de la Iglesia; aquí aprovecho para contarte 2 experiencias que viví con sacerdotes que me dolieron mucho, pero no me detuvieron porque no dependo de sus comentarios, dependo de lo que piense el que me llamó a servirle en este tan fascinante ministerio. Hace 2 años comenzamos un proyecto de evangelización y formación en una parroquia y fue un boom lo que comenzó a pasar, la gente se animó, hermanos que se habían ido regresaron a la Iglesia, la gente comenzó a formarse en Biblia y Doctrina con temas de misión, liderazgo, Biblia y otros más, y de repente el sacerdote paró todo sin decir las razones. Yo he aprendido con Santa Teresa de Calcuta que el que obedece nunca se equivoca, pero me dolió tanto por la gente que quedaron a la deriva, me llamaban, me chateaban y yo con mucho dolor solo les decía que hay que obedecer. Otro suceso se dio hace 2 meses, me invitaron a predicar a una comunidad y el padre dijo que no y la gente le insistió y al final accedió, pero con una condición: díganle a Eduardo que no venga a sanar. Me quedé con la boca abierta hermanos y solo dije que no iba porque estaba seguro de que el Señor, que es el que sana con el poder de su Palabra, ese día iba a sanar a muchos y esto me iba a traer problemas con el padre e iba a afectar para el futuro en la evangelización a otras comunidades.

Al final de la historia de hoy la gente hace lo peor que pudieron hacer en sus vidas, negarse a creer en Él. Así pasa actualmente, muchos por la envidia pierden la bendición del paso del Señor por sus vidas y puede ser la última oportunidad.

A ti que has vivido esta experiencia de ser rechazado, ánimo, Jesús también lo vivió y esto no lo detuvo, al contrario, siguió con más fuerza su ministerio y hoy somos millones los que de verdad creemos en Él.

Mi consejo: No te detengas

Paz y bien


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