Llamado a conquistar
¿Por qué será que ante una misma situación algunos tienen una perspectiva diferente? ¿Qué hace la diferencia? Un ejemplo de esto puede ser que dentro de una familia se da una crisis y esta crisis los divide porque las reacciones son diferentes, algunos toman posturas positivas y otras toman posturas negativas; lo interesante es que están frente la misma crisis, ambos bandos están viendo y sintiendo lo mismo.
Hoy pasa lo mismo en la primera lectura de este miércoles tomada de Nm. 13, 1-2.25--14, 1.26-29.34-35. Antes de seguir quiero aclarar a aquellos que de repente se preguntan ¿Por qué Eduardo no reflexiona el Evangelio y lo hace más del Antiguo Testamento? Lo hago así porque la gran mayoría predica o reflexiona el Evangelio del día, que no está mal que se haga, pero me gusta hacerlo del AT porque también tiene grandes y poderosos mensajes a nuestra vida personal y comunitaria.
Bueno, vamos al desierto a ver esta historia y te invito a escudriñar el versículo 1: "el Señor le habló a Moisés en el desierto de Parán". El leer esto me da tanta paz a mi corazón porque entiendo que aún en mis desiertos, Dios me habla. El desierto es un lugar seco, árido, silencioso, solo; y en la vida personal el desierto es duro, pero lo poderoso de este desierto que, en medio de la sequedad, en medio de la aridez, en medio del silencio, en medio de la soledad, solo está el Señor y nos habla al corazón para darnos las indicaciones para pasarlo y avanzar a la tierra prometida. Ánimo, hermano y hermana, si estás viviendo un desierto es porque del otro lado hay una tierra prometida esperando por ti; la clave es escuchar la voz del Señor y obedecer, porque Él habla.
En esta historia Dios pide que vayan a explorar la tierra que les va a dar, pero como te dije en el primer párrafo, vamos a encontrar dos posturas frente a una misma situación. Escudriñemos ahora los versículos 27-28: "Fuimos al país a donde nos enviaste y de veras mana leche y miel, como puedes ver por estos frutos. Pero el pueblo que habita en el país es poderoso; las ciudades están fortificadas y son muy grandes y hasta hemos visto ahí gigantes, descendientes de Anac". Aquí encontramos los de las posturas negativas, aquellos que solo ven problemas, aquellos que solo ven dificultades, aquellos que le encuentran un pero a todo, aquellos que solo dicen la famosa frase que siempre ha sido así. ¿Te suena familiar? Esto abunda en las familias y en las comunidades parroquiales e incluso en tu vida personal quizás y es por esta razón que no se avanza, no se prospera y siempre andamos amargados porque vivimos pensando en un pasado que no existe. Esta es la gente que cree que las cosas se dan según sus fuerzas y tienen a Dios al margen de todo. Los muchachos que fueron a explorar hablan un poco de lo positivo que hay (frutos), pero resaltan decepcionados todo lo que para ellos es negativo. Hay que estar claro que no están mintiendo, ellos están hablando la realidad, pero desde la plataforma de lo negativo.
Ahora vamos a ver el grupo de Caleb, un tipazo este muchacho. Escudriñemos el versículo 30: "Caleb, uno de los exploradores, calmó al pueblo, que empezaba a criticar a Moisés y les dijo: Vayamos y conquistemos el país, porque sin duda podremos apoderarnos de él". Primero me pongo de pie para aplaudir a este caudillo de Dios. Caleb vio lo mismo que los demás, vio las ciudades fortificadas y vio los gigantes, pero él vio lo que los otros no; vio al Señor dándole la victoria. Esa es la gente que necesitamos urgente en tu casa y en la Iglesia, que vean a Dios en medio del caos, que vean a Dios en medio de la crisis, que vean a Dios en medio de la enfermedad, que vean a Dios en medio del desierto. Siento un ardor en mi corazón porque escucho a Dios diciéndome y diciéndote que podemos conquistar lo que tenemos por delante porque Él camina a nuestro lado, es de nuestro equipo y vamos a ganar.
Ánimo, hermano y hermana; Dios te está hablando en tu desierto y te está enviando a conquistar, porque ese es tu llamado. No estás llamado a quejarte, no estás llamado a llorar un pasado, no estás llamado a ver lo negativo de la prueba, no estás llamado a ser un perdedor, estás Llamado a conquistar.
Paz y bien.

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