Forma tu sucesor


Tenemos un dicho acá en Panamá "tanto nadar para morir en la orilla" y el significado alude al fatal desenlace que se produce en ocasiones tras un gran esfuerzo, justo cuando se está a punto de lograr su intento. Te esmeras tanto por algo o por alguien, y al final nada sirvió todo ese esfuerzo. ¿te ha pasado algo parecido? ¿cómo es el sentimiento?

En la primera lectura de este miércoles tomada de Dt. 34, 1-12, vemos que Moisés después de tanto nadar, muere en la orilla del cumplimiento de la promesa de Dios a él y a su pueblo. Dios lo lleva al valle de Moab al monte Nebo y desde allí le muestra toda la tierra por la cual se encaminó en tan grande empresa de sacar al pueblo de Egipto y conducirlo por 40 años en el desierto. Escudriñemos el versículo que para mí es el más duro de la Biblia; 4: "Esta es la tierra que les prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles que se la daría a sus descendientes. A ti te la he dejado ver con tus propios ojos, pero tú no entrarás en ella". Te pregunto en este momento: ¿Qué te gustaría hacer antes de morir? Nuestro amigo Moisés está en el umbral de su vida y Dios le muestra la tierra anhelada por él y todo el pueblo, muchos murieron en el camino sin poderla ver y Moisés no es la excepción. ¿te gustaría ver lo que nunca vas a poseer? Moisés sabía que no iba a entrar en Canaán Dt. 31, 2: "He cumplido ya 120 años, y me encuentro impedido; además, el Señor me ha dicho: No pasarás ese Jordán. Siento tanta nostalgia en el corazón de Moisés, pero esa nostalgia no impide dejar preparada la entrada del pueblo al cumplimiento de la promesa.

Moisés cuando se entera que no va a entrar a Canaán, no se queda cruzado de brazos, no hay un ni modo en su vida, no se pone a decir que tanto ha nadado y no es justo morir en la orilla, no piensa que sea injusto que tanto que ha trabajado y sea otro que se lleve los honores y los aplausos. ¡cuántas obras, movimientos, comunidades se han muerto cuando su fundador muere! ¿te parece conocido esto? Esto pasa cuando creemos que somos inmortales y más cuando somos egoístas, no preparamos sucesores porque sentimos que nos van a quitar el puesto, la coordinación, los títulos, etc. El reto más importante de un fundador es formar a quien va a continuar su trabajo. En las empresas pasa lo mismo, cuando llega un personal nuevo he visto la negatividad de los compañeros en enseñar lo que saben porque creen que la persona que viene llegando le va a quitar su puesto de trabajo. En la Iglesia no estamos ajenos a esta realidad, tanto egoísmo de pastores y laicos, cambian párrocos o líderes y llegan destruyendo todo lo que hizo su antecesor porque creen que lo que piensan hacer es mejor que lo que había; eso se llama egoísmo puro. 

Tenemos que formar al sucesor, recuerda que no eres eterno y alguien debe continuar la obra que has comenzado porque de lo contrario tu obra muere contigo. Moisés ya comienza a formar a su sucesor desde antes, Dt. 31, 7-8: "Después Moisés llamó a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar a tus padres, y tú les repartirás la herencia. El Señor avanzará ante ti. Él estará contigo, no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes". Me imagino el nudo en la garganta de Moisés cuando le dijo a Josué que era él que iba a entrar con el pueblo a Canaán; aquí aflora la humanidad del amigo de Dios, siente dolor de haberse esforzado para llegar a ese momento y resulta que no va a entrar. Tremendo testamento que le deja Moisés a su fiel compañero Josué, le promete que Dios no lo abandonaría; así fue toda la vida de Moisés como dice Hb. 11, 27: "Por la fe, salió de Egipto sin temer la ira del rey; se mantuvo firme como si viera al invisible" ¡Wao! como si viera al invisible; esto lo leo y me da tanta nostalgia ver que nuestro amigo Moisés, el amigo de Dios, no pudo entrar a esa tierra que manaba leche y miel.

Estoy convencido mi hermano y hermana que el Señor nos está pidiendo que hagamos un alto y comencemos a formar a aquel o aquellos que nos van a suceder en la misión encomendada. ¿ya lo estás haciendo? ¿ya tienes listo tu sucesor? Escudriñemos el versículo 9: "Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos". Soy músico, y anoche le compartía a los hermanos que cuando el Señor me alcanzó, yo no permitía que nadie tocara o cantara y después de años en el ministerio me di cuenta de esta realidad, formar sucesores y hoy tengo un Josué que estoy capacitando, y diocidencialmente se llama Josué; anoche me acompañó en la Asamblea de la Renovación Carismática Católica y me acompaña a todas las misiones cantando y tocando el teclado.

¿Quieres dejar un buen legado? Forma tu sucesor porque no eres eterno y no es justo que te mueras y muera la misión, en esto sabrás que no fue en vano tanto nadar para morir en la orilla porque dejas un legado para las próximas generaciones.

La foto que identifica esta reflexión somos Josué, su hermano Hansell y yo; mis sucesores.

Ayer me recomendaron que escribiera mi correo para los que quieran comunicarse conmigo eadames0306@gmail.com 


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