¿Discípulo de un click? No
Anoche compartía con los hermanos de una comunidad el tema "No es lo que tienes, es lo que das" les hablaba de que cuando llegue el momento de nuestro encuentro final con el Señor, lo que va a pesar allí es todo lo que hemos dado, o sea que todo lo que tenemos no sirve de nada porque nada nos llevaremos de eso. Les formulé una pregunta para que la reflexionaran en silencio delante del Santísimo de que el Señor les dice que tienen 12 horas de preparación para el encuentro final ¿Qué cosas cambiarían en su familia para dejar un buen legado? Fue un momento de reflexión vivido anoche en torno a la pregunta y además surgieron consultas que pudimos contestar de parte del Señor.
El evangelio de hoy tomado de Mt. 16, 24-28 nos lleva a un tema fascinante sobre la cruz. Escudriñemos los versículos 24-25: "Jesús dijo a sus discípulos: El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará". Toda la vida terrenal de Jesús estuvo llena de contrariedades causadas por su predicación, pero sobre todo por su estilo de vida que chocaba con lo convencional de la época. Jesús todo lo que predicaba, lo vivía primero y esta es la clave del discipulado o seguimiento a Jesús. Los que lideran el ejército israelí, nunca ordenan como hacen los demás: "Al ataque" sino que dicen: "Ajárai", que significa: "Atrás de mí". Es hacer primero, lo que piden que hagan los demás. Eso es ser un verdadero maestro, por eso Jesús dice en Mt. 11, 29b: "Aprendan de mí". Allí está la clave de un líder, no de un jefe, enseñar con la vida.
¿Quieres seguir a Jesús o lo estás siguiendo de verdad? Primero te aclaro que seguir a Jesús no es como actualmente se ve en las redes sociales, somos seguidores de mucha gente que ni siquiera conocemos, tienes un montón de seguidores que jamás les has dado un hola presencial. Así hay muchos seguidores de Jesús, no lo conocen; conocerlo significa tener una relación personal muy estrecha con Él; solo son seguidores de un click de redes sociales. Te pregunto: ¿en cuál grupo de seguidores estás, los de un click o de los que tienen una relación personal?
Mateo hoy nos delinea los requisitos de un discípulo de relación personal y no de un click:
Renunciar a sí mismo: esto es morir a mi yo y pasar a primer plano al Señor y a mi prójimo. Parece tan fácil, pero no es fácil morir al yo y se lo compartía anoche a los hermanos; es ir a perdonar, aunque no te hayan pedido perdón, es pedir perdón aun sabiendo que no vas a ser correspondido. Lo resumo en una frase que es parte de mi vida, en cualquier circunstancia negativa preguntarme: ¿Qué haría Jesús en mi lugar? Eso es renunciar a sí mismo.
Tomar la cruz: Jesús no está hablando literalmente de una cruz física para ser clavado en ella, aunque es glorioso morir martirizado como lo fue él. Jesús nos habla que, tomar la cruz como requisito de seguirlo, es incurrir en la deshonra, en las críticas, en las calumnias, en la marginación, en el desprecio e inclusive en la muerte. Me atrevo a decirte que, si tu seguimiento a Jesús no ha tenido o no tiene alguna dificultad, significa que eres seguidor de un click; revisa bien a quién estás siguiendo o cómo lo estás siguiendo.
Seguirlo: no hay de otra si tenemos los dos requisitos anteriores, queda solo seguirlo. Es un seguimiento radical, es un seguimiento inmediato, es un seguimiento para toda la vida. Y este seguimiento se debe notar, no porque lo digas, sino por tu estilo de vida que es atractivo, un estilo de vida alegre en medio de las pruebas. Ese estilo de vida hace que la gente se quiera quedar y hace que los que se fueron, quieran regresar.
Tener estos tres requisitos significa perder nuestra vida por Jesús, esto trae como resultado la vida eterna con Él, esto es llevarnos todo lo que hemos dado aquí en nuestro entorno del día a día y estar convencido que nada de lo que tenemos se va con nosotros en el momento del encuentro final.
Ya lo sabes, está claro lo que Jesús espera de nosotros y es lo que necesita el mundo, e incluso la Iglesia ver: discípulos de una relación personal y no Discípulo de un click.
Paz y bien.

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