Dios es nuestro abogado




El día 22 de noviembre del año 1990 tomé la decisión de retirarme del seminario, ¿razones? decepcionado de un sacerdote formador. Ese día me fui durante la tarde a una casa de retiro a caminar y discernir el paso que iba a dar después de 5 años de formación sacerdotal y llegué a la conclusión que si iba a ser sacerdote así como el formador, no quería serlo y esa noche conversé con el superior de la casa y me retiré. Reconozco que en ese momento fue una decisión inmadura, pero después de 32 años me doy cuenta de que todo ha sido parte de un misterioso y maravilloso plan del Señor. ¿Qué fue de mi vida después de esta decisión? Comencé a desenmascarar a los sacerdotes que vivían una doble vida, los criticaba, los juzgaba, y todo esto con el afán de hacerles daños; estaba muy resentido con ellos.

He recordado este pedazo de mi historia, al meditar la primera lectura tomada de Nm. 12, 1-13 donde el escritor nos lleva al desierto a ver una situación familiar, pero está involucrado uno de los grandes, Moisés. Escudriñemos los versículos 1-3: "En aquellos días, María y Aarón criticaron a Moisés porque había tomado por esposa a una extranjera. Decían: ¿Acaso el Señor le ha hablado solamente a Moisés? ¿Acaso no nos ha hablado también a nosotros? Y el Señor los oyó. Moisés era el hombre más humilde de la tierra". Esto está demasiado interesante, estamos hablando de los hermanos de Moisés, estamos hablando de su sangre, pero lastimosamente comienzan a sentir algo que es muy destructivo, envidia. Te invito a sentarte al lado de María y Aarón y te darás cuenta de que la envidia no viene por la esposa extranjera ya que Moisés cuando vuelve a Egipto, trae el paquete familiar completo. ¿Entonces qué envidian? Antes de responder la pregunta, tenemos que saber que la envidia es tristeza por el bien ajeno y deseo de algo que no se posee. Al ver el significado de envidia, vamos entendiendo la razón por la cual estos hermanos envidian a su propio hermano. Respondiendo la pregunta, sabemos que la envidia es por la fuerte relación de Moisés con el Señor y aunado a esto los carismas que Él le ha dado. Ejemplos de carismas: las plagas, el milagro del mar rojo, el maná, la carne de las codornices; todos estos milagros se dieron por la oración intercesora de Moisés. Ahora entendemos que la envidia de María y Aarón fue porque desean aquello que tiene Moisés.

Aquí me detengo para comentarte que esta historia bíblica es aplicable a nuestras familias y pastorales; familias destruidas por envidia, parroquias y movimientos laicales destruidos por envidias; hermanos y hermanas que están más preocupados por lo que los demás tienen que por lo que ellos tienen. Conclusión, hermanos envidiando los carismas que el Señor les ha dado a otros hermanos y no se han dado cuenta que el Señor les ha dado a ellos también carismas para trabajar como un equipo por encima del nivel. He aprendido en el caminar con el Señor de que Dios le da carismas diferentes a cada uno para poder hacer su obra en la Iglesia y en el mundo. Dios está pendiente de estas situaciones y tarde o temprano va a actuar, dice la Palabra que el Señor los oyó; cuando la Biblia dice que Dios oyó, significa que es muy importante para Él lo que se está dando, o sea, que todas estas divisiones que quizás hemos causado por criticar, juzgar el carisma de alguien, Dios lo está oyendo y el resultado no es bueno para el o la que está en estas prácticas.

Me encanta leer después de lo que está pasando, Moisés era el hombre más humilde de la tierra. ¡Wao! es como aclarar primero quién es el afectado y luego prepararnos para lo que viene. Moisés no solo es humilde, es el más humilde; o sea, que es un hombre que conoce muy bien sus propias limitaciones y debilidades. ¡Cuántos Moisés hacen falta hoy en nuestras familias y pastorales! Hombres y mujeres capaces de reconocer sus limitaciones y debilidades para que nuestras familias y pastorales sean fortalecidas con tan gran virtud llamada humildad.

Esto está tan fascinante que te invito a quedarte en el área y ver lo que sigue a continuación. El Señor llama a Moisés, María y Aarón a que vayan a la Tienda del Encuentro, quiero decirte que aquí me sale una sonrisa nerviosa al pensar en estos dos hermanos, porque te aseguro que Moisés aún no sabe lo que está pasando. Escudriñemos los versículos 5-8: "Bajó el Señor en la columna de nube y se quedó en la puerta de la tienda. Llamó a Aarón y a María, y los dos se acercaron. El Señor les dijo: Escuchen mis palabras. Cuando hay un profeta entre ustedes, yo me comunico con él por medio de visiones y de sueños. Pero con Moisés, mi siervo, es muy distinto: él es el siervo más fiel de mi casa; yo hablo con él cara a cara, abiertamente y sin secretos, y él contempla cara a cara al Señor. ¿Por qué, pues, se han atrevido ustedes a criticar a mi siervo, Moisés? Al terminar de escribir estos versículos me salió del corazón decir Dios del verbo. ¡Qué nivel el de Moisés! Dios lo defiende porque es su amigo, es el siervo fiel de su casa, habla con el Señor cara a cara, no tienen secretos entre ellos. Nuevamente digo ¡Qué nivel el de Moisés! Aquí quiero resaltar que, si la molestia de Aarón y María es porque se casó con una extranjera, tienen toda la razón, pero, aunque esa sea la razón Dios lo defiende por todas las razones que te acabo de compartir. Haya o no haya razones por la cual te están criticando, señalando, juzgando; si eres fiel al Señor, siempre te va a defender y solo nos toca esperar en silencio el de repente de Dios.

Tengamos cuidado de criticar a un siervo del Señor porque siempre habrá consecuencias como le pasó a María en el versículo 9: "Cuando Él se fue y la nube se retiró, de encima de la tienda, María estaba leprosa, blanca como la nieve. Aarón se volvió a María y vio que estaba leprosa"

En el caminar siempre tendremos personas que nos van a criticar por todo, hagamos bien o hagamos mal; las críticas y los juicios estarán a granel, pero si somos fieles siempre habrá un de repente que nos dará la seguridad de que Dios es nuestro abogado.

Cierro esta reflexión compartiéndote que pasé por la experiencia de María como consecuencia de mis críticas y juicios a los sacerdotes. Sean santos o doble moral, no nos toca juzgarlos ni criticarlos.

Paz y bien.


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