Buena Pesca
Muchas veces me pregunto si estoy haciendo lo que el Señor me pide que haga ya que hay momentos que me detengo a ver la realidad de las comunidades que visito y es triste percatarse del abandono a las que están sometidas. Siento mucho conformismo de parte de los que estamos trabajando en la misión, siento que creemos que lo poco que hacemos es suficiente, creemos que con solo ver repleto un templo en una patronal ya hemos hecho el trabajo que teníamos que hacer. Nada más lejos de la realidad tener este pensamiento, porque el llenar una capilla no significa que las personas están evangelizadas ni mucho menos que son comunidades evangelizadoras; aquí está la clave de la evangelización, que nuestras comunidades estén evangelizadas y se conviertan en comunidades evangelizadoras. Hay que tener cuidado de creer que hacemos lo que Dios nos manda al evangelizar las grandes masas y descuidamos esas pequeñas que son la fuerza de una comunidad parroquial, hablo de los agentes de pastoral, de aquellos que están trabajando dentro de una parroquia, etc.
¿Por qué me hago esta pregunta? La respuesta la encontramos en la primera lectura de hoy tomada de Ex. 40, 16-21.34-38 y me lo confirma el Evangelio de Mt. 13, 47-53. Te invito a escudriñar Ex. 40, 16: "En aquellos días, Moisés hizo todo lo que el Señor le había ordenado". Tenemos que comenzar a reflexionar si estamos claros del llamado y la misión que tenemos de parte del Señor; si esto no está claro, estamos mal y el que estemos mal podemos hacer daño a las ovejas encomendadas. Te puedo compartir con certeza que estoy convencido de que el Señor me llamó, me eligió entre muchos llamados y me consagró para una misión específica que es evangelizar y formar comunidades evangelizadoras, esto es mi pasión y anhelo hacerlo hasta que el Señor me llame a su presencia. ¿Estás claro con el llamado que te hace el Señor y para qué te llama? No dejes de reflexionar esta pregunta y sobre todo responderla, y si no tienes una respuesta clara te pido por favor que ores mucho porque de esto no solo dependes tú, sino también muchas almas.
Te comentaba en el primer párrafo que tengamos cuidado al evangelizar las grandes masas y descuidamos las pequeñas que son los agentes de pastoral, y para explicarte esto vamos al Evangelio de hoy escudriñando los versículos 47-48: "En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan de la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos". Así es evangelizar, tirar las redes al mar de la evangelización donde la red va a recoger toda clase de peces; hay que estar conscientes que todos los peces (personas) que se recojan no serán buenos y no es por culpa del pescador (evangelizador) sino de las personas. Me preguntarás ¿Qué culpa tienen las personas para convertirse en peces malos? Para responderte asumiré que tu evangelización es kerigmática y cristocéntrica, si es así, los resultados dependen de la respuesta a la Palabra escuchada y muchos la aceptarán y otros no la aceptarán; allí vemos los peces buenos y los peces malos. Son 3 los agentes de la evangelización, para que estés más claro: El evangelizador, el Espíritu Santo y el evangelizado, este trinomio no falla si el evangelizador anuncia a Jesús muerto, resucitado y glorificado. Veamos un poderoso ejemplo de buena pesca después de la primera evangelización kerigmática en Hch. 2, 41: "Después de esto, los que acogieron su palabra fueron bautizados. Y aquel día se les unieron unas tres mil personas". Esto es una buena pesca, te aseguro que muchos más escucharon, pero tres mil fueron echados en el canasto de los peces buenos; de ciento veinte que había en el cenáculo y pasar a ser, en menos de 15 minutos de predicación, a tres mil ciento veinte creo que es una tremenda pesca.
Al meditar esto, vuelvo al inicio de esta reflexión donde les hablo del conformismo en la evangelización de que creemos que es suficiente ver en nuestros templos a los mismos de siempre y lo peor es que creemos que hemos hecho una buena pesca al ver el templo lleno en una patronal, un miércoles de ceniza, un Viernes Santo; mi hermano y hermana, si no aprovechas esos momentos para evangelizar con el kerigma, cada día la canasta de peces malos se irá llenando y esto te tiene que doler en el alma, y si no te duele en el alma te puedo decir que eres un llamado por el Señor, pero no un escogido ni mucho menos un consagrado para una misión específica.
Necesitamos urgentemente trabajar con los agentes de pastoral dándoles una formación bíblico doctrinal sustanciosa para que sean los buenos pescadores que pesquen buenos peces como lo hizo nuestro amigo Pedro el día de Pentecostés.
Ánimo, estás llamado a hacer una Buena Pesca acompañado del Poder del Espíritu Santo y si eso es así, la canasta de los buenos peces se llenará hasta rebosar.
Aprovecho para darle las gracias por sus oraciones en el día de ayer, fue una misión hermosa vivida en la peregrinación y en la jornada en la comunidad de la Virgen de la Parroquia de Golfito.
Paz y bien.

Comentarios
Publicar un comentario